domingo, 8 de noviembre de 2026

Anónima... En la noche negra que nos separa...

En la noche negra que nos separa, 
con una antorcha en la mano, busco mi camino.



Uno de los landays del libro "El suicidio y el canto. Poesía popular de las mujeres pastún de Afganistán"

viernes, 6 de noviembre de 2026

Trisah Miró. El rastro

Los años me han enseñado
a recopilar minuciosamente
el rastro que tú dejas. 
  
A diferenciar
aquello que no es
de aquello que me pertenece por derecho divino. 
  
El ritual siempre es el mismo. 
  
De mis dedos cuelgan 
unos finos hilos color carmesí. 
Conocen el juego. 
Están atentos. 
Reconocen la señal. 
  
Un tiempo...
Dos tiempos...
Ya lleva. 
  
Las ligeras vibraciones
me ponen alerta. 
Me despiertan. 
Me activan. 
  
Comienzo a dar vueltas. 
A olisquear.
A dejarme llevar por las fuerzas que me atraen. 
Empiezan el viaje interestelar.
   
Me alejo, 
   
te encuentro. 
Me acerco, 
  
te alejas. 
  
Parada en seco. 
La respiración se agita. 
  
Tam - tam
Tam - tam
Tam - tam
  
Puedo sentirte. 
Puedo verte. 
  
Aquí estoy yo
y aquí empiezas tú. 
  
O es al revés?
Acaso importa?
  
Tam - tam
Tam - tam
Tam - tam



De "El rastro"


   

domingo, 1 de noviembre de 2026

Yauheniya Yaníshchyts. Quizás algún día envejezca...

Quizás algún día envejezca,
y se apague mi voz clara después. 
Pero voy a través de viento helado y la tormenta, 
y bajo mis pies sigue girando la tierra. 
  
Mi mediodía es alto y caliente, 
y solo mi ánimo se oscurece al atardecer. 
En mi alma no puede ser de otra manera:
Te he buscado tanto, querido mío!
  
Con una confusión infantil e ilusionada
no he perdido tu imagen soñada. 
En mi silencio no puede ser de otra manera:
Te he esperado tanto, querido mío!
  
Y ahora, como una niña, hago tonterías, 
mientras los días pasan inexorables y diferentes. 
Quizás algún día envejezca, 
pero nunca lo haré, querido mío, contigo!



En "Un ave indómita"


viernes, 30 de octubre de 2026

Sonia Scarabelli. Un poema

Te apagarás, llamita?
Nunca, nunca. 
Te vas en el viento?
Nunca, nunca. 
Brillo en tu corazón, 
ardo en tu corazón, 
bailo en tu corazón. 
Soy el fuego del mundo, 
el fueguito encendido 
por tu voz y la mía. 
Ardo, bailo,
canto en tu corazón.



De "Las cosas comunes"


martes, 27 de octubre de 2026

Joan Margarit. Última pausa

A oscuras en la cama, algunas noches
las caras más amadas se te acercan.
No dejes que se vayan,
haz que puedan vivir en tus poemas.
Has de escribir aún los más difíciles,
como las últimas sonatas
de Haynd y Beethoven.
Es una insobornable austeridad
la que impone el final. Calla y escucha.
Llamabas a esto amor, en algún verso.



De "Animal de bosque"

sábado, 10 de octubre de 2026

Juana Castro. Te pesaban las alas

Te pesaban las alas.
Una espuma de espinas te acosaba la boca
–Y el mar no se extinguía–
Era todo posible,
      cuando el alba 
tocaba los brazos del ocaso
y tu lengua-azucena se posaba, 
            como un pájaro
en lejanas palabras aprendidas.
Y la cuna otra vez, para tu pecho 
de almizcle y yerbabuena.
Solamente la voz, porque los dedos
te dañaban la frente
y un arroyo de sal te acorralada.
–Te cansas de cantar?–
Te pesaban las alas,
y el mar no se extinguía...
   
No hubo magia, ni ángel, ni canciones 
desplegando tu aire enrarecido.
Implacable la muerte, poco a poco, 
aserrándote fue,
      como una negra
flor de pesadilla. 



De "Del dolor y las alas"
En "He cantado en la noche. Poesía reunida"


martes, 6 de octubre de 2026

Elizabeth Bishop. Discusión

Días que no pueden acercarte a mí
o no quieren.
Distancia que pretende parecer
todo menos obstinada,
discuten y discuten y discuten conmigo
incesantemente
sin lograr demostrar que te quiero o que te aprecio menos.
  
Distancia: recuerdas toda aquella tierra
bajo el avión;
aquella costa
de playas apagadas y rebosantes de arena,
extendiéndose hasta la indistinción
hasta el final
hasta el final, más allá de mis razones?
   Días y piensa
en todos aquellos instrumentos amontonados,
cada cual para su uso,
anulando la experiencia de los demás;
en cómo se parecían
a un horrible calendario
"Cumplidos de Nunca&Siempre, Inc."
  
El intimidante sonido
de estas voces
que tenemos que encontrar por separado
puede y debe ser vencido:
Días y Distancia derrotados de nuevo
y desterrados
definitivamente del apacible campo de batalla.



Yiyun Li cita este poema de Elizabeth Bishop 
al principio del libro "Más allá de las razones"



domingo, 27 de septiembre de 2026

Yauheniya Yaníshchyts. Vendrán primaveras y las primeras flores...

Vendrán primaveras y las primeras flores, 
vendrá la alegría y la tristeza. 
Florecerá la primavera a la linde del bosque
y se escapará por la azul arboleda. 
Y entre las agujas de pino
sonará el tañido del verano. 
Solo que yo no volveré
ni en primavera, ni en invierno. 
  
Tantos pensamientos sinceros!
Deséame un camino luminoso. 
Mañana sonará el vuelo de las aves hacia el sur
y habrá un cielo sin nubes. 
Llegará el verano con tormenta
y brillará el arco iris sobre el río. 
Solo que yo no volveré
ni en verano, ni en invierno. 



En "Un ave indómita"


lunes, 7 de septiembre de 2026

Gabriela Mistral. Canto que amabas

  Yo canto lo que tú amabas, vida mía, 
por si te acercas y escuchas, vida mía, 
por si te acuerdas del mundo que viviste, 
al atardecer yo canto, sombra mía. 
  
  Yo no quiero enmudecer, vida mía. 
Cómo sin mi grifo fiel me hallarías?
Cuál señal, cuál me declara, vida mía?
  
  Soy la misma que fue tuya, vida mía. 
Ni lenta ni trascordada ni perdida. 
Acude al anochecer, vida mía;
ven recordando un canto, vida mía, 
si la canción reconoces de aprendida
y si mi nombre recuerdas todavía. 
  
  Te espero sin plazo y sin tiempo. 
No temas noche, neblina ni aguacero. 
Acude con sendero o sin sendero. 
Llámame adonde tú eres, alma mía, 
y marcha recto hacia mí, compañero. 



En "Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"


jueves, 27 de agosto de 2026

Joan Margarit. Mañana en Sant Just

Un sol amable acaricia el patio
de la granja. Hay mesas ocupadas
en torno a la palmera protectora,
caras alrededor que me son familiares.
En cada una, el rastro de una ausencia:
en los ojos de todos continúa
alguien que ya no está. Y también yo
sé a quiénes llevo en la mirada,
y pienso en los que a mí me acogerán,
muy pronto, en sus ojos. Qué acabaremos viendo?
Confiados, los gorriones picotean
buscando por el suelo y en las mesas vacías.
Al verlos sé que los asocio
con aquella pobreza de la infancia
que, siempre y sin piedad, vuelve al final.



De "Animal de bosque"


sábado, 15 de agosto de 2026

Edna St Vincent Millay. Soneto II

El tiempo no supone consuelo; me mentisteis
todos al decirme que el tiempo aliviaría el dolor!
Le echo de menos bajo el llanto de la lluvia;
le deseo cuando empieza a retirarse la marea;
todos los viejos neveros se fundieron en los montes
y las hojas del año pasado son humo en los caminos;
pero el amargo amor del año pasado ha de seguir
apilado en mi corazón y persistir mis razones de antaño.
Existen cientos de lugares a los que no me atrevo 
a ir: así de rebosantes están de su recuerdo.
Y al entrar con alivio en algún lugar tranquilo
donde nunca se posara su pie o brillara su rostro
me digo: «No hay memoria de él en este sitio!».
Y entonces me quedo atribulada al recordarle.



De "Un palacio en la arena"


jueves, 6 de agosto de 2026

Claribel Alegría. El olvido

Al olvido le temo
no a la muerte
el olvido es el filo
que reduce a serrín
vidas
obras
amores
que soñamos eternos.



De "Mitos y delitos"

lunes, 3 de agosto de 2026

Circe Maia. La muerte

V

Hoy me puse a cantar canciones tuyas
cuando no había nadie.
Y venía tu voz, alzándose, venía
borrándome la ajena luz, volando
tu voz hacia la mía
como por otro aire.
  
Venía como niebla de cariño
-y como tan de lejos-
un ansia dolorosa
de querer acercarse
y aunque casi llegaba
-ya más cerca, más cerca-
no podía alcanzarme.
  
Porque tu voz volaba
ay, querida, querida
por otro aire.



En una de las antologías de "Material de lectura"

miércoles, 29 de julio de 2026

Juana Castro. Había que morir

En verdad os digo que si el
grano de trigo no cae en la
tierra y muere quedará sólo;
pero si muere, dará mucho fruto.
(San Juan, 12, 24)

Había que morir.
Había que morir una y mil veces 
para sentir la alondra adormecida.
  
No hay más luz que el dolor
y bendigo la noche y las espadas
con la quietud serena de las horas
que traspasan los poros del otoño.
  
Aprended a llorar 
cuando el viento taladre vuestros ojos
y Dios se os hunda como 
el último cordel de la esperanza.
  
Sin ángeles. Sin agua. Solo el vientre
profundo del silencio
y la amistad sin manos, guarecida de lejos.
A la espalda del último latido
estaba la verdad,
la posesión radiante de las islas más dulces,
la dádiva copiosa, madurando
su germen triturado.
En dos alas flagrantes me contemplo
y a mis bodas asisto con el alba,
con los trinos intactos,
y pronuncio sonora
la crisálida viva
de mi resurrección. 



De "Del dolor y las alas"
En "He cantado en la noche. Poesía reunida"


jueves, 23 de julio de 2026

Ana Blandiana. Tengo sueño

Tengo sueño, siempre tengo sueño,
como una nostalgia 
volcada hacia el futuro,
del que solo conozco
mi anhelo.
  
Es como un ansia insensata
por otra tierra
a la que quiero llegar,
quizás incluso quedarme,
  
sin razón ni propósito,
como una imposición del horóscopo
que me embarca en el sueño
como en un navío 
que se aleja del muelle
  
sin saber a qué puerto se encamina,
como un muerto que desconoce 
su destino.



De "Se hace silencio en mí"


martes, 21 de julio de 2026

Inma Chacón. La luna no sabe...

La luna no sabe
que te has ido.
  
Sigue saliendo
todas las noches.
  
Para ti.



De "Alas"


viernes, 10 de julio de 2026

Claribel Alegría. Digo

Digo mar y salta un tigre
que con su espuma
me acaricia.
  
Digo tierra
y surgen encrucijadas
y caminos
y tanta vida a cuestas.
  
Digo viento
y eres tú
jugando al escondite.



De "Otredad"

viernes, 3 de julio de 2026

Ada Negri. La voz

Estaba en ese momento en el que los ojos
están cerrados todavía, pero la memoria vuelve,
cuando una voz me llamó en sueños.
Voz lejana y sin embargo parecía venir
de una boca muy cerca de mi boca,
y mover el aire junto a mi respiración. 
Decía: «Ada», «Ada», solo eso, en dos
notas de irresistible dulzura.
Oh, no era de este mundo. No hay nadie
que me llame, en el mundo. Una celeste
serenidad reía en aquella voz
tan distinta a cuando estaba en la tierra
y me hablaba de amor. En mi sueño
no la reconocí; y no respondí. 
  
Pero volverá. Había venido para decirme
(cuanto más lo pienso más lo creo, de corazón)
que llega la hora: que esté preparada; y que nada
lleve conmigo, excepto el ardor antiguo.
Estoy preparada. Y por la certeza
de volver a escuchar mi nombre en esa voz,
ahora vivo; para seguirla. Quede el cuerpo,
que tanto lloró; y que lo recoja el alba.



De "Vespertina"
En "El inmenso azul"


martes, 30 de junio de 2026

Marta Giménez Martínez. El último poeta romántico

Te amaré eternamente y aún después.
Heinrich Heine

Hemos sobrevivido al hijo del comerciante de telas,
a su homicidio premeditado,
a la prima Amelie y su falta de amor.
Somos nosotras, la conjura de la maravilla,
las últimas románticas sobre el papel.
Hemos sobrevivido, amor mío, a mil noches de insomnio,
y en el desvelo aguarda
el perdón de una ofensa
milenaria y atroz. Es nuestra
la soberbia de las torres más altas,
la arrogancia de los palacios que conjura el infinito.
Son nuestras también las estrellas
porque en ellas acota el universo su eternidad.
Nuestras las historias de otros y sus amores,
sus versos prestados para que pueda también yo,
amarte eternamente y aún después.



De "El método Sherezade"

viernes, 19 de junio de 2026

Juana Castro. Y todo será igual

Y todos me veréis, y volverán las tardes
a llenar como cántaros mansamente el vacío, 
y todo será igual,
al silencio del mundo se morirán los pájaros
y cada madrugada alumbrará una historia 
radicalmente triste, sin que nadie la sepa.
Podré reír, y tal vez las palabras
me sigan cautivando con su música mágica
y otra vez en los dedos se me enrede la urgencia...
Pero mis ojos
vendimiarán la luz como un milagro,
porque habré renacido desde las hondas llagas.
Serán largas mis manos, como el afán del álamo
que finalmente madura sus raíces 
y se queda testigo de la aurora.
Floreceré en ternura, en mazapán forjado
de fuego y de vigilias.
Mi materia no es ya
aquella que me dieron cuando al abrir los ojos,
ni un cabello me queda sin el dolor más puro,
ni una célula en pie que no avive la llama.
Serenamente 
convocaré mi lengua en los humildes
y tendré la alegría como un pámpano mudo.
Y todo será igual.
Pero en mitad de todas las retinas
mi granada tal vez aliente como un brazo...



De "Del dolor y las alas"
En "He cantado en la noche. Poesía reunida"