Te amaré eternamente y aún después.
Heinrich Heine
Hemos sobrevivido al hijo del comerciante de telas,
a su homicidio premeditado,
a la prima Amelie y su falta de amor.
Somos nosotras, la conjura de la maravilla,
las últimas románticas sobre el papel.
Hemos sobrevivido, amor mío, a mil noches de insomnio,
y en el desvelo aguarda
el perdón de una ofensa
milenaria y atroz. Es nuestra
la soberbia de las torres más altas,
la arrogancia de los palacios que conjura el infinito.
Son nuestras también las estrellas
porque en ellas acota el universo su eternidad.
Nuestras las historias de otros y sus amores,
sus versos prestados para que pueda también yo,
amarte eternamente y aún después.
De "El método Sherezade"