A oscuras en la cama, algunas noches
las caras más amadas se te acercan.
No dejes que se vayan,
haz que puedan vivir en tus poemas.
Has de escribir aún los más difíciles,
como las últimas sonatas
de Haynd y Beethoven.
Es una insobornable austeridad
la que impone el final. Calla y escucha.
Llamabas a esto amor, en algún verso.
De "Animal de bosque"