todos al decirme que el tiempo aliviaría el dolor!
Le echo de menos bajo el llanto de la lluvia;
le deseo cuando empieza a retirarse la marea;
todos los viejos neveros se fundieron en los montes
y las hojas del año pasado son humo en los caminos;
pero el amargo amor del año pasado ha de seguir
apilado en mi corazón y persistir mis razones de antaño.
Existen cientos de lugares a los que no me atrevo
a ir: así de rebosantes están de su recuerdo.
Y al entrar con alivio en algún lugar tranquilo
donde nunca se posara su pie o brillara su rostro
me digo: «No hay memoria de él en este sitio!».
Y entonces me quedo atribulada al recordarle.
De "Un palacio en la arena"