cada mañana
me cuesta más volver de la muerte.
Cada vez me cuesta más abrir los párpados;
me levanto sorprendida,doy un paso,
de nuevo aprendo a caminar
como si hubiera olvidado los movimientos,
como si el sueño me hubiera convencido
de que no los necesitaría.
Luego, de la mañana a la noche, estoy viva,
me animo, hablo, lucho
y, por fin, cansada,
intento dormir
contando hasta cien,
recitando versos,
recordando paisajes hermosos;
me apresuro a refugiarme
en esa muerte provisional
de la que cada vez me cuesta más volver.
De "Se hace silencio en mí"